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09/02/1923 - 18/06/2013 D.E.P. "...tu ausencia es una enfermedad que nos acompañará toda la vida..." #soloysiempreUDS

miércoles, 26 de octubre de 2011

UNIÓN DEPORTIVA SALAMANCA: DESDE 1923 HASTA EL INFINITO

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Escrito por: Alberto Pérez

Me gustaría agradecer de entrada a mis amigos "Los Jorges" que hayan pensado en mi para inaugurar su sección de colaboraciones. Veo en vosotros parte de la ilusión que yo tenía cuando empezaba en esto. Ahora lo mío se ha convertido en un trabajo y por fortuna la ilusión se mantiene. Simplemente quiero deciros que entiendo lo que es hacer algo porque te apetece y te llena aunque dejes tiempo, dinero y a veces disgustos en el camino.

De todos modos aquí se trata de hablar de la Unión Deportiva Salamanca y el momento que toca es muy caliente. A lo largo de la historia del club ha habido muchos episodios que han sobrevivido al paso del tiempo y éste será uno de ellos. Dentro de unos años hablaremos de aquel en el que, por primera vez en su historia, este club y sociedad anónima deportiva se declaraba incapaz de soportar sus deudas y decidía acogerse al concurso de acreedores. No me atrevo a valorar si es o no positivo porque entran en juego factores económicos y principalmente jurídicos que no domino especialmente. Yo se más de balones y de tácticas y a veces ni eso. Prefiero que hablen los expertos aunque, si me fío de todos aquellos a los que he consultado, me lo tomaré como un tiempo muerto necesario cuando el agua te llega al cuello. La Unión no va a morir ahora, pero tampoco se ha salvado para siempre por entrar en ley concursal. En un tiempo no demasiado extenso tendremos que enfrentarnos a otra serie de problemas y esa es la buena noticia: que se afrontan y no se huyen.

Ahora que toca ser reflexivo porque así me lo piden "Jorge & Jorge" me gustaría ser lo más sincero posible sobre el Salamanca de hoy y lo voy a hacer mirando al futuro. Tengo la ilusión de que este club dentro de una década se haya regenerado. No me gusta lo que veo, no me gusta lo que conozco, no me gusta lo que hay. La Unión se ha convertido en un coto privado de caza para unos pocos donde se unen amistades, fobias, pasotismo y una falta de seriedad impropia de una institución que debía ser respetada y no despreciada. No hay día en el que no escuche a alguien decir cosas como "vaya club, qué cachondeo, vaya imagen..." y lo se porque yo soy uno de los que lo ha dicho. La UDS está en manos de una persona que puso dinero hace mucho tiempo, pero que está haciendo tanto daño que va a salir caro. Pascual es el dueño de los sentimientos de miles de personas ya que la actividad del club depende de él total y absolutamente. Por eso decide que las noticias sean filtradas siempre a un mismo medio (hay orden expresa), reprende a quienes hablan ante los medios sin su consentimiento, coloca en la presidencia a un amigo que no puede dedicarle el tiempo que necesita al cargo, pasa de los consejeros a quienes necesita como un mero número que haga un grupo y deambula (ya en pasado) por palcos o actos públicos ofreciendo una imagen del club que no corresponde a lo que ha sido siempre la Unión. Como tal se entiende que en el club los empleados no trabajan, sobreviven. No están de acuerdo con lo que pasa pero no pueden hablar aunque no les guste que un arrebato pueda generar una decisión determinante para el futuro.

De este modo entendemos que en la Unión siga un buen unionista como Balta pero que hace tiempo que no tiene el crédito de los socios. Los criterios de elección del trabajador no obedecen a la capacidad profesional sino a una determinada relación de afecto o incluso de aguante. Y lo peor es que eso ocurre cuando hay ganas de ocuparse de los temas pendientes, que son las menos. En la entidad no piden explicaciones y otorgan el poder absoluto del interior a Balta que se rodea de su gente. En este camino se han marchado más de la mitad de los entrenadores de la cantera por las atribuciones que Jordi, amigo de Balta, tenía para ningunearles y despreciarles. El que sigue es Tino, amigo de Jordi y podríamos continuar con la cadena.

No, está claro que no me gusta lo que veo y lo que se y podría hablar mucho más así que para evitar la depresión paro aquí. El Salamanca de 2020 me gustaría que fuera un club con un presidente respetado por todos, que acuda a los actos oficiales con señorío, saber estar y buena presencia. Me encantaría que designara un experto en planificación deportiva que tenga una buena oratoria, que haga un trabajo profundo para contratar a su equipo de trabajo, a sus jugadores, a su entrenador y que éste sea el mejor. Hubo algo bastante parecido a esto hace unos cuatro años. Disfrutaría muchísimo sabiendo que cada profesional se dedicará a lo suyo, que no interferirá en otros sectores y que respetará a las personas con las que trabaja y no se dedicará a minusvalorarlas o a intentar echarlas. Sería una bonita época en la que cada periodista sería tratado por igual desde dentro y cuyo trabajo dependería de su habilidad, formación y capacidad de investigar. En resumen, sería un Salamanca respetado y admirado por todos. Un club o una empresa seria en la que el cliente se sentiría respetado y orgulloso de quienes lo representan. Sueño con ello, hoy lo veo imposible.

Lo que sí tengo muy claro es que el Salamanca nació en el año 1923 y en estos momentos de incertidumbre pienso en aquello que les estoy contando a mis alumnos esta semana. Les hablo de distancias focales y profundidad de campo. Según qué lente utilice puedo verlo nítido desde un punto hasta el infinito y quiero verlo con ese prisma. Yo no concibo una regeneración, yo no veo otra cosa que un Salamanca que nació en 1923 para llegar hasta el infinito, un club inmortal que no puede tener otro nombre que el que le pusieron sus padres al nacer. Quizá sea demasiado romántico, pero eso me lo enseñó mi abuelo que fue el unionista más grande que jamás he conocido.

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